Mujeres, las más afectadas por la pandemia

Por: Pamela Castañeda

El estudio La COVID19 y el mundo del trabajo. Quinta edición realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) constata el impacto que la pandemia tiene sobre las trabajadoras quienes, de forma más desproporcionada han sido más afectadas, creando el riesgo de que algunos de los modestos progresos en materia de igualdad de género alcanzados en las últimas décadas se pierdan y de que las desigualdades de género relacionadas con el trabajo se agudicen. 
El grave impacto de la COVID-19 sobre las mujeres está relacionado con su
representación mayoritaria en algunos de los sectores económicos más afectados por la crisis, tales como la hostelería, la restauración, el comercio y la industria manufacturera. A nivel mundial, casi 510 millones de todas las mujeres empleadas, alrededor del 40%, trabajan en los cuatro sectores más afectados, frente a 36,6% de hombres.

México lleva 6 meses bajo normas sanitarias especiales primero de confinamiento y ahora de distanciamiento social, sin embargo, durante los meses que la población mexicana ha sido puesta en cuarentena a causa del virus SARS-CoV-2 (COVID-19) ha padecido otras problemáticas, entre ellas la sobre carga de responsabilidades que trae consigo la reafirmación de roles y estereotipos de género para las mujeres.

El género es la construcción social que existe sobre lo que una mujer u hombre debe ser así como las expectativas y valores que debe cubrir, el rol de género es la categoría donde se integran características sociales, económicas, políticas, jurídicas y psicológicas. En el caso del estereotipo de género se refiere al conjunto estructurado de creencias compartidas dentro de una cultura acerca de lo tributos que cada género debe poseer.

Para entender mejor el género, rol de género y estereotipo de genero basta con recurrir al ideario de lo que la mujer mexicana debe ser: una mujer que pertenezca al género femenino, su lugar está en el hogar cuidando a los hijos e hijas (rol de género) y debe ser sumisa, abnegada y amorosa (estereotipo de género). La pandemia llegó para confirmar que a pesar de que hay muchos avances en materia social y de equidad de género, aun están interiorizadas estas percepciones pero que ahora se han multiplicado las tareas con las que una mujer “debe” cumplir.

Jordana González escribió el 16 de junio del 2020 en la Revista en línea Contralínea “Y es que, si las mujeres ya realizaban 13 horas más de trabajo doméstico y de cuidados hacia otros más que los hombres, en el confinamiento dedican 4 horas diarias adicionales a dicho trabajo, sumando “el tener que ser maestras de sus hijas e hijos”, detalló la especialista en estudios del género. Además, Tuñón enfatizó que no todas “compartimos las mismas condiciones para enfrentar la pandemia”, porque al hecho de ser mujer se suman impactos diferenciales en función de la clase, raza-etnia y edad. Tal es el caso de “sectores especialmente afectados”: las trabajadoras domésticas, las trabajadoras sexuales, mujeres en situación de cárcel y migrantes, quienes además de buscar cada día el sustento tienen que cumplir con los “mandatos de género”, es decir, continuar con los trabajos de cuidados en sus casas”

A pesar de que existen campañas como He for she creada por la ONU y cuyo propósito es que hombres y mujeres luchen en conjunto por la equidad de genero la brecha de desigualdad entre ambas partes sigue siendo bastante amplia. Con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el trimestre octubre-diciembre de 2019, la participación económica de las mujeres es del 45.4 % en contraste con 77.1% de los hombres mayores de quince años pertenecen a la población económicamente activa (PEA).

La pandemia recrudeció las condiciones bajo las que las mujeres mexicanas deben vivir, violencia y dobles o triples jornadas laborales, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres tienen a su cargo 76,2% de todas las horas del trabajo de cuidado no remunerado (más del triple que los hombres). A esas jornadas de trabajo o cuidado no remunerado se suman en tema de la perdida de empleo remunerado pues de las casi 12 millones de personas que perdieron su empleo a causa de la contingencia sanitaria la mayoría son mujeres y jóvenes de acuerdo con la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

El Observatorio de la OIT: COVID-19 y el mundo del trabajo presenta tres escenarios para la recuperación en el segundo semestre de 2020: uno neutro, otro pesimista y otro optimista. El resultado a largo plazo dependerá de la trayectoria futura de la pandemia y de las decisiones políticas de los gobiernos.

  • El modelo neutro se basa en un repunte de la actividad económica en línea con las previsiones actuales, el levantamiento de las restricciones en el lugar de trabajo y la recuperación del consumo y de las inversiones. Bajo esos supuestos, la disminución en la pérdida de horas de trabajo sería del 4,9% por ciento (equivalente a 140 millones de empleos a tiempo completo) en relación con el cuarto trimestre de 2019.
  • El escenario pesimista asume una segunda ola de la pandemia y el regreso de las restricciones, lo cual ralentizaría la recuperación de manera significativa. Como consecuencia se produciría un descenso de las horas de trabajo de 11,9% (340 millones de empleos a tiempo completo).
  • El escenario optimista asume que las actividades de los trabajadores se reanudarán rápidamente, impulsando de manera significativa la demanda agregada y la creación de empleos. Con esta recuperación excepcionalmente veloz, la pérdida de horas de trabajo disminuiría hasta 1,2 por ciento (34 millones de empleos a tiempo completo).

Si bien el ámbito laboral es un aspecto importante de resolver es necesario tomar en cuenta el resto de consecuencias que traerá consigo la pandemia para las mujeres pues Organización de los Estados Americanos (OEA) a través de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) señaló que la pandemia trajo consigo un incremento de la violencia contra las mujeres y niñas en internet (ciberviolencia).

El encierro de niñas genera un aumento de la violencia sexual en su contra y mayores complicaciones para mantenerse en procesos de escolarización, obliga a las mujeres a estar encerradas con sus maltratadores, los servicios de atención y protección a la violencia contra las mujeres no están diseñados para responder ante la situación derivada de la emergencia COVID-19.

Hasta ahora han transcurrido 193 días desde el inicio del confinamiento que al principio fue total y que ahora según el semáforo epidemiológico es parcial pues en la mayoría de los estados ya hay semáforo naranja indicando que las personas y empresas realicen actividades esenciales como comercio, turismo y que pequeños negocios como estéticas, barberías y peluquerías pueden volver a operar.

Sin duda la reactivación económica de la sociedad mexicana es necesaria pero hay temas y situaciones que también requieren atención y acciones porque tal como confirmó el CIM las mujeres migrantes, afrodescendientes e indígenas, mujeres privadas de libertad, con discapacidad, personas del colectivo LGTBI, personas en situación de vivienda insegura o sin vivienda, la mayoría de las cuales son mujeres serán quienes reciban los peores efectos de la pandemia y serán las acciones pertinentes las que den luz verde para poder llevar una vida digna, libre y segura.

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