Mirada feminista a través del obturador

Por: Pamela Castañeda

El feminismo como movimiento social y político se manifiesta de diversas maneras, la fotografía es una de ellas. Existen nuevas formas de hacer fotografía que van más allá de la técnica, se busca replantear ideas y provocar un cambio social. El propósito de esta forma de hacer fotografía es ir en contra de los estereotipos establecidos de lo que debe ser, hacer o aparentar alguien por el hecho de haber nacido mujer.

Como dice Luz del Carmen Magaña en su trabajo “El feminismo dentro de la representación de la mujer en la historia del arte” la cuestión feminista vista desde los parámetros artísticos lucha contra la objetivación de la mujer como un estereotipo dentro de las obras de arte, la mujer es vista como una “musa” que solo sirve para otorgar inspiración al hombre, pero no para poder crear arte como él; es por esto que se busca la participación de la mujer como creadora dentro de la historia del arte, pues por mucho tiempo las mujeres no tenían espacio dentro de las academias.

La fotografía puede impactar desde tres vertientes principales, como género artístico, como un registro histórico y como un testimonio de vida de las personas, con esto en mente unir la fotografía con el auge del movimiento feminista en los años sesenta es necesario ya que gracias a este auge la fotografía hecha por mujeres fue usada como forma de denuncia ante las situaciones y roles que debían cumplir en una sociedad que las consideraba instrumento del sistema patriarcal, además buscaban una reivindicación de sí mismas como creadoras y promotoras de la libertad a través de sus cuerpos.

En México Maya Goded aborda la prostitución, la sexualidad femenina y la violencia de género en la sociedad. La fotógrafa y documentalista propone a través de su trabajo una mirada critica y reflexiva en torno al poder, la vulnerabilidad y el control ejercido en la sociedad, una muestra de su trabajo fue la exposicion Welcome to Lipstick que incluye fotografías tomadas en 2009 de sexo-servidoras que viven ocultas en la zona roja que se ubica cerca de la frontera de México con Estados Unidos, la muestra se inauguró el 23 de octubre de 2019 y permaneció abierta hasta el pasado 23 de febrero.

Otra fotógrafa que busca promover el dialogo en relación a temas de género es Cerrucha, artivista (artista y activista cuya obra tiene un contenido social explicitito) realizó la exposición Hasta que la dignidad se haga costumbre donde las manifestaciones feministas fueron el tema central, estuvo abierta al público del 24 de enero al 23 de marzo de 2019.

Mayra Martell es conocida por su trabajo en torno al tema de desaparición forzada y documenta la forma en que las identidades femeninas se van constituyendo cuando están en un ámbito de violencia, desde 2005 ha investigado el problema de las mujeres en Ciudad Juárez. Es fundadora de la asociación Diario Civil Latinoamericano con el propósito de dar voz a las poblaciones vulnerables por medio del arte.

Todas ellas son mujeres creadoras que retratan la realidad que se vive en México. El trabajo de todas ellas permite ver que las mujeres exigen, trabajan, son madres, luchan por sus derechos, que existe un sistema opresor que las quiere mantener aisladas y oprimidas, retratan el dolor, la vida y la muerte. Y además muestran problemáticas que requieren atención inmediata.

Desde otra perspectiva Cindy Sherman aborda el universo de posibilidades sobre lo que una mujer puede ser y representar a través de su obra Bus Riders, una serie de fotografías tomadas en 1976 donde Cindy a través de la técnica del autorretrato personifica a 15 pasajeros que esperan a que el autobús llegue por ellos o ellas.

Las fotografías fueron publicadas hasta el año 2000 y con ese inicio de siglo era quizá el momento perfecto para hacerlo, pues un inicio de sigo podía ser también el inicio de una nueva mentalidad y forma de ver las cosas. Birgit Jürgenssen Nest fue una de las primeras artistas que se autodefinieron como feministas y en palabras de la propia Birgit “quería mostrar los prejuicios más comunes contra las mujeres, los roles que la sociedad les adjudica, aquellos roles que siempre he confrontado y que día con día representan malos entendidos”

En particular la obra de Nest, representa una contradicción entre la sexualidad y la maternidad, así como la concepción de género a través de una ruptura irónica.

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