MANUEL BUSTAMANTE – MÁS ALLÁ DE MIS CANCIONES

DE LA PÉRDIDA, LA PANDEMIA Y LA ESPERANZA

Por: Manuel Bustamante

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.”  (Antonio Machado)

Uno de los temores más grandes de la mayoría de los artistas que conozco, me incluyo, no es que la muerte nos alcance, es morir sin haber dejado rastro de lo que somos.

La vida se asemeja al trayecto de una hoja en caída de otoño; cae lentamente, sin prisa, a la orden de la jugarreta del viento, sigue un camino que casi nunca es recto ni abrupto, para al final desembocar al valle de los caidos. Una alfombra que más que muerte da color, un paisaje ambilante entre arriba y abajo. Brillo tanto como en los que están como en los que se han ido.

No han sido tiempos fáciles, la mayoría de nosotros jamás vislumbró el panorama que ahora nos mantiene presos en nuestros propios hogares. Todo cambió, el tiempo se dispuso a jugar una carreras con la vida y le ganó 9 meses, y en su arranque se llevó entre sus sienes a cientos de miles de alientos. Nos apagó varias velas de las que muchos de nosotros tomamos prestada su luz para ser, estar y seguir.

En Marzo, apenas empezando la globalización de la pandemia, el Jazz lloró la pérdida del trompetista Wallace Roney, quien fuera alumno del mítico Miles Davis, a manos del COVID-19. El siguiente mes, las letras perdieron a 3 prolíficas manos portadoras de elocuencia; primero el escritor chileno Luis Sepúlveda, autor de la aclamada novela «Un viejo que leía novelas de amor», después se nos va Calleja, incansable activista y audaz periodista. Pero abril cerró con un fúnebre broche mortuorio llevándose con él al Caifán Mayor, Oscar Chávez. Un golpe que sin duda alguna hizo temblar las guitarras de toda latinoamerica.

Y así como ellos también hemos perdido cineastas, guionistas, actores, técnicos de iluminación, productores, promotores, ingenieros de audio, staff, en fin, la columna vertebral de la industria. Todos aquellos que están detrás de los reflectores, que hacen que el artista brille gracias a su genialidad y compromiso con la mambalina, ellos que prefirieron quedarse en el anonimato por amor a la estructura son por los que, personalmente, me pongo de pie y me quito el sombrero, porque siendo la fuerza de acción de espectáculo se nos han ido sin guirnaldas, laures ni encabezados.

Hay sillas que quedaron vacías, planes suspendidos en palabras y telones que jamás volverán a ver sus rostros. La pandemia nos ha arrebatado gran parte de nosotros y entre todo a ellos, piezas fundamentales en nuestra andanza como artistas. Duele pensar que en aquellos lugares donde solíamos hacer show ya no contarán con ellos, duele pensar en la ausencia pero como dice Benedetti: «Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida.” ¡Y vaya que la hubo!, en nosotros siempre quedará vivo el recuerdo de todos quellos que creyeron en nosotros siendo completos desconocidos, siempre habrá un lugar en nuestro pensamiento para los que hicieron posible lo que nosotros creíamos imposible.

Manuel Bustamante
Cantautor de origen oaxaqueño,
cuenta con 3 producciones de estudio
y se ha presentado en escenarios cómo el Festival Internacional Quimera.

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